Algunas claves sobre la contratación temporal en el sector agrícola


Ahora que estamos en plena campaña citrícola en Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares y que ha comenzado la de la aceituna en algunas provincias de España, sabemos que es tiempo de gran volumen de contratación temporal en el sector agrícola.


El factor estacional propio de este sector conlleva la necesidad de intensificar la mano de obra durante determinados periodos productivos, dependiendo principalmente del tipo de cultivo, la localidad geográfica y las condiciones meteorológicas.


Estas especiales características vienen produciendo una elevada recurrencia y un uso inadecuado de la contratación temporal. Así, en nuestro ordenamiento jurídico, la contratación temporal aparece como una excepción al principio de contratación indefinida y conviene recordar algunas de sus claves:


Contrato para obra o servicio determinado (art. 15.1 a) ET y art. 2 RD 2720/1998): tiene por objeto la ejecución de una actividad con "autonomía y sustantividad propias" dentro de la actividad de la empresa, su duración es limitada en el tiempo, aunque su finalización es incierta. Esta contratación sólo es viable para aquellas actividades que son ocasionales o singulares, en contraposición con las ordinarias y permanentes.


Un ejemplo en el que este tipo de contratación sería adecuado podemos encontrarlo en el convenio colectivo de recolección de cítricos de la Comunidad Valenciana, el cual, estima pertinente la contratación para obra o servicio cuando su objeto sea "la recolección para promociones concretas para clientes determinados con especificidades propias en cuanto a la calidad, el calibre, envase, etc.", o, también, "la recolección de nuevas variedades de fruta, que no constituyan la que habitualmente viene recogiendo la empresa".


De un modo similar, los convenios de empresa también intentan identificar las tareas que pueden ser objeto del uso de este contrato. Es el caso de la cooperativa agrícola Coselva, que pone como ejemplo el tratamiento fitosanitario de los cultivos o la analítica, el control y el embotellamiento del vino y del aceite.


El convenio colectivo de aplicación puede jugar un papel importante a la hora de identificar aquellas actividades que son susceptibles de este tipo de contratación. Sin embargo, es difícil encontrar convenios en el sector cuyos agentes negociadores hayan realizado la tarea de recoger un listado ejemplificativo con las actividades que puedan conducirse a través de modalidades de contratación temporal. Esta falta de reconocimiento convencional deja en manos del empleador, y sin ninguna garantía, toda la responsabilidad sobre la correcta utilización de este tipo de contratos.


El trabajador contratado bajo esta modalidad deberá estar asignado principalmente a esa obra o servicio. Sucede, por ejemplo, que un trabajador contratado para la recolección de una nueva variedad de fruta es al mismo tiempo empleado en las tareas habituales junto con el resto de trabajadores. Esta situación puede producir un fraude de ley en el contrato que impida su resolución cuando finalice la campaña.


Contrato eventual por circunstancias de la producción (art. 15.1 b) ET y art. 3.1 RD 2720/1998): este contrato se concierta para atender exigencias circunstanciales del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos, aun tratándose de la actividad normal de la empresa.


A diferencia del contrato para obra o servicio, en esta modalidad contractual la necesidad sí puede venir originada por la actividad ordinaria de la empresa, siempre que esta se haya incrementado o intensificado temporalmente debido a circunstancias del mercado y cuando la misma no pueda cubrirse con la plantilla habitual.


Si ese aumento de la actividad no es circunstancial, sino que es cíclico o se repite periódicamente en el tiempo, no podremos acudir a este tipo de contratación, ya que estaremos ante una necesidad que debe ser cubierta con un contrato indefinido para trabajos fijos discontinuos.


El convenio colectivo podrá determinar dentro de su ámbito las actividades en las que se puede contratar a trabajadores eventuales. Así, para este contrato, es más difícil encontrar convenios del sector agrícola que dediquen algún artículo a ayudar el empleador, identificando cuándo se producen las causas aceptadas para esta modalidad contractual.


Un ejemplo de causa de esta contratación podría venir producida por un cambio imprevisto de la meteorología que pudiera poner en peligro la cosecha, obligando al empresario a incrementar la plantilla de manera puntual para dar respuesta a esta circunstancia. En general, el incremento de trabajo, siempre que sea imprevisto, podrá dar lugar a esta contratación.


El inadecuado uso de las modalidades contractuales vistas puede desencadenar una serie de consecuencias negativas para la empresa. Pueden ir desde un incremento del coste del trabajador en el momento de la extinción de su contrato, ya que esta no estará justificada por el tipo de contratación, hasta, y, compatibles con lo anterior, cuantiosas sanciones por parte de la inspección de trabajo en caso de que dichas contrataciones sean puestas en cuestión.


Por lo tanto, es necesario observar detenidamente el tipo de contrataciones que se efectúan en la empresa, sin caer en el error de contrataciones temporales masivas. Lo correcto es planificar la contratación ya que es la mejor fórmula de ahorro en costes laborales para las empresas.


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