Cuál es el límite entre fichar a un directivo y robar secretos de empresa


El Supremo da la razón a Cadtech y CT Ingenieros frente a cuatro exdirectivos y la empresa que crearon por violación de secretos al apropiarse de bases de datos internas y conductas contrarias a la buena fe.


El Tribunal Supremo (TS) ha dado la razón a Cadtech y CT Ingenieros, un grupo dedicado a la ingeniería y a la informática, en un proceso judicial que se ha dilatado once años y ha pasado por seis tribunales, contra cuatro exdirectivos suyos y la nueva empresa que crearon por violación de secretos empresariales al apropiarse de bases de datos internas y por conductas contrarias a la buena fe, aprovechando los medios materiales de las actoras para preparar la nueva empresa.


En una sentencia firme, el TS confirma el fallo de la Audiencia Provincial de Vizcaya y condena a los demandados a indemnizar a Cadtech y CT con 104.697 euros en concepto de daño emergente y 72.715 euros por dedicación horaria a gestionar la nueva empresa, copiado de archivos, extracción y explotación de bases de datos y archivos internos y por pérdida de contratos.


En septiembre de 2006, cuatro de los máximos directivos de Cadtech y CT Ingenieros de la oficina de Bilbao se dieron de baja sin preaviso. Unos días después ya estaban operando a través de una nueva empresa, RDT Ingenieros. Ofrecían los mismos productos y servicios de CT e incluso hacían entregas a sus clientes. En tres días causaron baja siete empleados y en pocas semanas, 32.


Tras denunciar los hechos, por las vías penal y mercantil, se ha dictado que las pruebas aportadas demostraban que uno de los directivos, en horas de trabajo y utilizando medios de CT, realizó los preparativos para la puesta en funcionamiento de una estructura empresarial para llevar a cabo la misma actividad que realizaban las empresas de CT y con el mismo esquema de negocio. Durante los meses anteriores, los cuatro demandados realizaron copiados masivos de programas y bases datos con información de las empresas de CT en horas de trabajo y en días de descanso. Las bases de datos formaban el ERP (sistema de planificación de recursos empresariales) de CT, además de diversos softwares que comercializaba Cadtech.


El proceso judicial ha sido largo y complejo (ver información adjunta). La sentencia que ratifica el Supremo advierte de que "es doctrina reiterada que la constitución por un trabajador o un socio que se marcha de una empresa a otra con el mismo objeto no es competencia desleal sino ejercicio de la libre iniciativa empresarial. Sin embargo, no fue tal la actuación de los demandados, sino que gestionaron la constitución de la nueva empresa mientras prestaban servicios para las demandadas, utilizando los medios materiales que les habían sido asignados, aprovecharon las inversiones de la sociedad y se dieron de baja simultáneamente y sin preaviso, de manera que las sociedades para las que trabajaban quedaron de manera repentina sin personas que se hicieran cargo de la dirección [...] creando una situación de desconcierto y desgobierno en beneficio de RDT".


Antonio Cueto, socio de Bird & Bird, señala que "esta sentencia es relevante porque cambia la tendencia desestimatoria que suele producirse en procesos judiciales complejos en torno a la salida de trabajadores de una empresa, analiza de manera pormenorizada los actos ilícitos que se imputaron, particularmente, el secreto empresarial y su protección, resolviendo cuestiones que se suelen plantear a la hora de valorar los dictámenes periciales informáticos y que adquieren suma importancia probatoria".


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